Mujer atleta y su alimentación

En el deporte como en cualquier estamento de la vida se debe tener en cuenta que tanto el hombre como la mujer tienen visiones, acciones y repercusiones diferentes, y en el caso que nos atañe, es decir la alimentación deportiva, las diferencias son verdaderamente considerables.

Lo primero que se debe tener en cuenta es que los metabolismos en ambos, son diferentes por tanto  no es lo mismo alimentar un atleta femenino que uno masculino, pues los requerimientos físicos son diametralmente opuestos, y hacer caso omiso de esta diferenciación, podría traer consecuencias negativas en la salud, sobre todo en las damas.

Si bien es cierto que ambos necesitan proteínas, grasas, energía y carbohidratos, para el correcto y adecuado mantenimiento de las condiciones físicas, para alcanzar óptimos resultados competitivos, también es cierto que las porciones, horarios e implementación en el caso de la mujer atleta no es igual que en el hombre.

Qué hacer para no equivocarse en la alimentación

Obviamente el gasto de energía será quien rija la cantidad de proteínas, grasas,  y carbohidratos que se necesita a la hora de consumirlas y que las mismas hagan el efecto deseado para que no se vea a la mujer deportista perjudicada en su metabolismo.

Inicialmente consumir alimentos que aporten estos elementos y que sean convertidos en energía mediante un proceso metabólico llevado de manera natural, sin esforzarlo para que cada nutriente haga el trabajo en el organismo de la manera correcta, con lo cual se obtendrán resultados interesantes, tanto en la salud como en lo deportivo.

Así pues, lo carbohidratos por ejemplo deben consumirse en la cantidad necesaria, de manera que exista en el organismo la reserva energética que permita soportar la intensidad física, así como su duración, evitando el desgaste corporal.

En el caso de la proteína, se presenta el fenómeno que las mujeres usan menos, a raíz de que la grasa en ellas está con mayor presencia, sin embargo no se debe dejar de consumir pues la proteína es solicitada en la exigencia del ejercicio propiamente dicha y sobre todo en el caso de que exista alguna rotura de las fibras musculares.

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