Personas con familiares diabéticos buscan torear la enfermedad

¿Sabía Usted que un paciente diabético que no se controla con su médico endocrinólogo o médico internista, en un momento de descompensación de su organismo, está predispuesto a sufrir de un infarto; una lesión en sus ojos; en los riñones; en los nervios e incluso hasta verse en la necesidad de que le amputen una o sus dos piernas?

Un paciente diabético primero tiene que quererse a si mismo. Tiene que respetar la enfermedad que padece. No debe tenerle miedo ella, pues con una dieta adecuada, comiendo lo que debe comer y tomando los medicamentos que requiere, se sentirá bien y aprenderá a manejar su problema en la vida.

La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de azúcar (glucosa) de la sangre están muy elevados. La glucosa proviene de los alimentos que consume. La insulina es una hormona que permite que el azúcar entre a las células para suministrarles energía.

Comúnmente existen dos tipos de diabetes, en la de tipo 1 el cuerpo no produce insulina y es típica en personas jóvenes por debajo de los 30 años y la de tipo 2, más común el cuerpo no usa insulina adecuadamente. Sin adecuada insulina, el azúcar permanece en la sangre. Esta forma es más común en personas mayores de 40 años.

La diabetes debe estar controlada, todo paciente que presenta valores de glicemia por arriba de 100 mg/dl es diabético. Asimismo, aquella persona que tenga familiares diabéticos está toreando la enfermedad y por lo tanto debe mantener la salud lo mejor posible, es decir, bajo peso, controles de tensión arterial, colesterol y triglicéridos.

Una diabetes controlada, además de sentirse mejor desde el punto de vista anímico, permite al paciente hombre o mujer mejorar las relaciones de pareja como impotencia sexual entre otras.

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