El cuidado de la piel

La piel exuda sustancias tóxicas con el sudor y su estado refleja la pureza de nuestro interior, especialmente las funciones de eliminación que son tarea de nuestros intestinos y riñones.

Para tener una piel sana, no basta con aplicar soluciones medicinales sobre ella, el tratamiento debe ser integral, acompañándose de una dieta a base de frutas frescas, ensaladas, verduras y hortalizas frescas, crudas o apenas cocinadas, evitando los alimentos grasosos, muy condimentados o de difícil digestión, así como también el exceso de café, té y el cigarrillo.

Es necesario tomar agua suficiente. Las mascarillas se pueden aplicar 1 o 2 veces a la semana. Una loción humectante a base de leche, menta y miel, calienta a fuego muy bajo, 1 cucharada de hojas de hierbabuena en una taza de leche, sin dejarla hervir, retire del fuego y deje reposar tapado por 1 hora, luego cuele y añada la miel, para usarla como loción.

La mascarilla estimulante, clara de alumbre, se baten 2 claras a punto de suspiro, se añaden unos gramos de alumbre, se aplica la mascarilla sobre el rostro por 20 minutos, se retira con agua fresca, se seca el cutis muy bien y se cubre con una mascarilla de miel por 10 minutos, se retira con agua tibia y se aplica la loción facial de su preferencia.

Mascarilla hidratante, pepino, clara y leche, mezcle ½ taza de pepinos sin perlas en pedacitos, 1 clara de huevo y 1 cucharada de leche en polvo, hasta formar una crema, para aplicarlas sobre la cara y cuello, dando masajes circulares, déjela actuar durante 30 minutos, enjuague con agua tibia.

Mascarilla de miel de abejas, aplíquese una mascarilla de miel y déjela actuar por 20 minutos, quítesela con agua tibia y luego lave la cara con agua fría.

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