Alimentación sana: el mejor remedio casero

“Que tu medicina sea tu alimento” dijo hace más de 25 siglos el padre de la medicina Hipócrates de Cos. Se trata de una afirmación que no pierde vigencia, al contrario, todos los días se realizan comprobaciones científicas sobre la eficacia de la alimentación en el tratamiento de diversos tipos de enfermedades, pero más aún, en la prevención de las mismas.

El principio de una buena alimentación comienza desde el primer día de la vida con la lactancia materna. Después de los 6 meses, hay diversidad de opiniones médicas sobre cómo iniciar el consumo de vegetales, proteínas, cereales y frutas. No obstante, hay consenso sobre la importancia de priorizar la ingesta de alimentos en su forma natural, es decir, evitando los conservantes y añadidos químicos.

Adquirir buenos hábitos alimenticios desde los primeros años de vida, puede considerarse el primer y más importante remedio casero. Tomar conciencia de que la alimentación es mucho más que saciar el hambre, llevaría a la familia a encontrar las formas y alternativas de generar y mantener una nutrición adecuada a cada etapa y estilo de vida.

Encontrar el momento

El propósito de una alimentación sana pasa desapercibido en el trajín diario y pocas veces se incluye en la lista de proyectos de año nuevo. Si, muchos piensan o escriben el 31 de diciembre “voy a bajar de peso el nuevo año”, pero pocos se ponen como meta dar a su organismo una buena alimentación.

La idea o la necesidad de una verdadera nutrición tristemente viene a colación cuando un miembro de la familia se enferma y debe, obligadamente, cambiar su forma de alimentación para recuperar el bien más preciado:  la salud. A veces es demasiado tarde.

Pero, no hay que desanimarse, ni permitir que la culpa ni las excusas del tiempo, el dinero o la falta de voluntad se salgan con la suya. El momento de dejar los malos hábitos y mejorar la alimentación no tiene que ser un cataclismo en la vida. Lo más importante es decidirse y luego, un día a la vez.

Comenzar con los niños es lo ideal. Hacerlo a manera de juego, insistir y persistir, dará sus frutos con el tiempo. En jóvenes y adultos ofrecerse todos los días, en cada comida, un buen remedio casero.

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